A lo largo de mis años en el cuidado de la salud y actualmente como Líder Global de Negocio para AM&D en Philips, he visto cómo los procesos ineficientes pueden repercutir en todo el sistema, afectando no solo las operaciones sino también la vida de los pacientes. Abordar los problemas de productividad es uno de los retos más urgentes que enfrentamos hoy en día, y me entusiasma compartir algunas ideas clave sobre cómo podemos lograr cambios significativos.
Definición del problema
Los Servicios de Urgencias están al máximo de su capacidad. Más del 90 % reporta hacinamiento, y el 27 % de los hospitales enfrenta una capacidad de hospitalización en descenso, a pesar de que aumentan las visitas al Servicio de Urgencias. He hablado con innumerables profesionales clínicos que sienten el peso de estos cuellos de botella cada día: largas esperas, pacientes en camilla en los pasillos y recursos limitados de telemetría para monitorizar a quienes más lo necesitan.
La monitorización por telemetría es fundamental para identificar problemas cardíacos, pero aquí está el dilema: a menudo se sobreutiliza en pacientes que no la necesitan y se infrautiliza debido a la capacidad limitada del sistema. Esta ineficiencia genera costos futuros significativos para los hospitales y retrasa el cuidado de la salud esencial para los pacientes.
Pioneros por un mejor enfoque
Una de las soluciones más emocionantes que hemos desarrollado en Philips aprovecha la monitorización de telemetría domiciliaria para reimaginar las vías de cuidado de la salud. Así es como funciona: cuando un paciente llega a la sala de urgencias con una condición como síncope (desmayo), en lugar de admitirlo para observación, lo damos de alta con un dispositivo móvil de telemetría cardíaca (MCT).
Esta tecnología portátil permite a los pacientes regresar a casa mientras se monitoriza su ritmo cardíaco en tiempo real. Mientras tanto, sus datos se comparten con el equipo de profesionales sanitarios y se le deriva de inmediato al cardiólogo. Cuando el paciente tiene su cita de seguimiento —normalmente en cuestión de días— el especialista ya tiene los datos diagnósticos a mano.
Esto no es solo una victoria para el paciente, quien evita hospitalizaciones innecesarias; también es una victoria para el Servicio de Urgencias. Menos admisiones significan menos sobrepoblación, mayor productividad y la capacidad de centrarse en casos de mayor gravedad. Además, resulta mucho más rentable para los hospitales y una experiencia más cómoda para los pacientes que se recuperan en sus propios hogares.
Por qué los datos son decisivos
Para obtener buenos resultados con todo esto, necesitamos datos sólidos y las herramientas para entenderlos. En Philips, hemos realizado importantes inversiones en soluciones basadas en IA que analizan datos de telemetría de forma rápida y precisa. Philips está invirtiendo fuertemente en soluciones impulsadas por IA. Imagine poder detectar arritmias en tiempo real: significa intervenciones más rápidas y menos oportunidades perdidas.
También hemos desarrollado sistemas para almacenar datos de telemetría hasta por un año. Esto no se trata solo de conservar registros; se trata de generar hallazgos. Con datos a largo plazo, los hospitales pueden identificar tendencias, optimizar flujos de trabajo e impulsar la estandarización entre sedes. Por ejemplo, podemos destacar qué pacientes no necesitan telemetría intrahospitalaria y son mejores candidatos para la monitorización domiciliaria.
El liderazgo como clave para el cambio
Realizar estos cambios no es solo cuestión de tecnología; es cuestión de liderazgo. Uno de los roles más vitales que tienen los líderes es unir departamentos como Servicio de Urgencias y cardiología. Crear una vía común requiere colaboración y, honestamente, una comunicación efectiva.
Siempre animo a los líderes a que se guíen por los datos. Utilice los números para respaldar sus decisiones y medir los resultados. Pero más allá de eso, fomente una cultura de responsabilidad. Cuando los equipos de profesionales sanitarios entienden sus roles, ya sea en la monitorización de los pacientes o al escalar alertas, todo el sistema funciona de manera más eficiente.
La gestión del cambio es difícil; requiere la aceptación de los grupos involucrados y perseverancia para avanzar. Pero cuando puede demostrar avances medibles, como tiempos de espera más cortos para los pacientes o diagnósticos más rápidos, la necesidad de cambio se vuelve mucho más convincente.
De cara al futuro
Lo que más me entusiasma es ver cómo estas soluciones no solo corrigen ineficiencias, sino que mejoran la vida de los pacientes. Al tender puentes entre el hospital y el hogar, ayudamos a los pacientes a recibir el cuidado de la salud que necesitan más rápido, al tiempo que aliviamos la carga sobre los sistemas sanitarios saturados.
Este es el futuro del cuidado de la salud: un sistema más inteligente y adaptativo que utiliza datos e innovación para hacer más con menos. Cada vez que veo cómo estos cambios afectan a los pacientes y los profesionales sanitarios, recuerdo por qué elegí trabajar en Philips.
Si le interesa una conversación más profunda sobre este tema, recientemente hablé con mi compañera Amy Martin, jefa de Estándares de Monitorización de Pacientes, en un seminario web de la Health Management Academy, Vías virtuales para mejorar la productividad.
Gracias por tomarse el tiempo de escuchar mi perspectiva. Juntos, podemos lograr avances reales para mejorar la productividad y construir un sistema de cuidado de la salud que funcione para todos.