La transformación digital ha generado cambios rápidos para los proveedores y el personal. Las nuevas iteraciones de dispositivos, equipos, plataformas y servicios se han convertido en la norma. La necesidad de mantenerse al día con la tecnología es fundamental para garantizar la seguridad del paciente y optimizar la productividad. Sin embargo, la tecnología es solo una parte de una organización con eficiencia operativa. Contar con personal bien capacitado, seguro y empoderado también es fundamental. Mackenzie Health en Canadá aprovechó una alianza de servicios gestionados para estandarizar y optimizar los servicios educativos y brindar apoyo y entrenamiento al personal de diagnóstico por imagen.
En el marco de una alianza de Servicios Gestionados de Philips, el personal recibe capacitación para utilizar el equipo de manera segura. Sin embargo, el alcance de la asociación va mucho más allá. La cultura y la filosofía en torno al entrenamiento se establecen al inicio de la colaboración. “Junto con el equipo de Mackenzie Health, desarrollamos un plan colaborativo y adaptado específicamente a las necesidades del personal de Mackenzie Health”, dice Lorrie Turpin, quien supervisa los servicios educativos para la alianza de Servicios Gestionados que lleva 18 años entre Philips y Mackenzie Health. “A través de una serie de conversaciones, identificamos las necesidades de formación, las áreas con oportunidades de mejora y la mejor manera de brindar apoyo para que su programa de formación se desarrollara de la forma más fluida posible”.
Implementar un programa de entrenamiento en un gran sistema de salud con una fuerza laboral de miles de personas representó un desafío logístico y operativo, ya que las responsabilidades relacionadas con la formación abarcaban no solo los equipos de diagnóstico por imágenes y monitorización de Philips, sino también los equipos de múltiples proveedores. Mackenzie Health contaba con más de 30 proveedores tecnológicos de terceros y este desafío se agravó con el traslado a un nuevo centro hospitalario. El equipo de Philips debía comprender dónde y cómo las personas utilizarían los equipos de diagnóstico en ambos centros y garantizar que las personas adecuadas recibieran la capacitación correspondiente en cada ubicación.
En ambos centros hospitalarios de Mackenzie Health, surgieron desafíos que abarcaban recursos, personal, gestión del cambio, comunicación y dificultades culturales. Se requirió una hoja de ruta extensa para alinear a todas las partes involucradas. Se creó un ciclo recurrente de entrenamiento de 12 semanas para cada departamento y todo el personal participó en una orientación basada en la unidad.
“Había muchos aspectos para tener en cuenta, como la cantidad de usuarios, su disponibilidad, los plazos de entrenamiento y el cronograma operativo y de implementación”, dice Mike Yrcha, gerente de Relaciones con Clientes de Philips. “Además, tuvimos que elaborar este cronograma en función de los calendarios de todos los proveedores”. El equipo de Philips trabajó con los demás proveedores para desarrollar todos los recursos que la alianza necesitaría, incluidas instrucciones de uso rápidas, manuales de entrenamiento para el uso seguro de los equipos y listas de verificación.
El entrenamiento en equipos de diagnóstico por imágenes se basa en un modelo de formación de instructores, mediante el cual se capacita a los superusuarios, quienes luego continúan capacitando al personal actual y al nuevo personal en el uso de los equipos. Los superusuarios se aseguran de que el personal pueda manejar los equipos y realizar sus tareas diarias y, como son quienes tienen el mayor conocimiento sobre el funcionamiento del sistema, se convierten en un elemento clave para la implementación exitosa del programa de entrenamiento.
“Los superusuarios reciben toda la formación de nivel avanzado impartida por los socios tecnológicos y luego organizan sus propias sesiones para capacitar al resto del personal”, dice Yrcha. “Dedicamos más tiempo a estos superusuarios para brindarles información adicional y ayudarlos con la solución de problemas, ya que, una vez que nos retiramos tras la puesta en funcionamiento, ellos son el principal recurso del personal disponible en el centro”. Según Yrcha, debería haber alrededor de cinco o seis superusuarios por unidad y por dispositivo para cubrir todos los turnos, teniendo en cuenta las licencias por enfermedad, los ascensos y la rotación del personal. En Mackenzie Health, Philips capacitó aproximadamente al 20 % del personal antes de la puesta en funcionamiento.
La misma estrategia de entrenamiento utilizada para el diagnóstico por imágenes se implementó posteriormente para los ultrasonidos y, en parte, para la monitorización de pacientes.
Además de la formación de superusuarios, el equipo también estableció el rol de los SOC, basándose en experiencias previas que demostraban el valor de brindar apoyo adicional de liderazgo en primera línea al personal nuevo y al personal con experiencia cuando se inauguran nuevas unidades.
Uno de los mayores beneficios es que nuestros socios obtienen el máximo valor de sus sistemas lo antes posible. Si adoptan la capacitación, pueden atender a los pacientes con rapidez y brindar atención a un mayor número de pacientes
El rol de SOC, que reporta al gerente de la unidad, combina excelentes habilidades de comunicación interpersonal con la preparación operativa necesaria para garantizar que, en todo momento, se brinde el cuidado de la salud más seguro y de la mejor calidad posible. Como profesional sanitario responsable de la configuración inicial de los fungibles y del flujo de trabajo de una unidad, el SOC trabaja con la unidad después de la puesta en funcionamiento, centrándose en brindar apoyo al personal. Esto implica colaborar con el educador clínico y el gerente en las políticas y los procedimientos necesarios para el funcionamiento exitoso de la unidad, además de recibir capacitación como superusuario para adquirir un conocimiento más profundo de la unidad a la que está asignado.
El programa integrado de formación de Mackenzie Health ha estandarizado la formación, eliminando las inconsistencias entre los distintos proveedores y unificando el contenido y la impartición del entrenamiento. Un documento de entrenamiento desarrollado junto con Mackenzie se adapta a cada dispositivo de diagnóstico y se implementa con todos los proveedores.
“Uno de los mayores beneficios es que nuestros socios obtienen el máximo valor de sus sistemas lo más rápido posible”, dice Turpin. “Si adoptan el entrenamiento, pueden atender a los pacientes con rapidez y brindar atención a un mayor número de pacientes”.
Análisis del rol estratégico de la formación y el entrenamiento