Perspectiva del experto: cuantificación de grasa hepática por ultrasonido
Este informe de investigación profundiza en la perspectiva experta de Richard G. Barr, MD, PhD, FACR, FSRU, FAIUM, sobre el uso de ultrasonidos como herramienta de cuantificación de grasa hepática. El Dr. Barr es presidente de Radiology Consultants, Inc. (Youngstown, Ohio); director médico de Southwoods Imaging, y editor en jefe de American Institute of Ultrasound in Medicine (AIUM).
Estrechamente relacionada con la obesidad, la esteatosis hepática no alcohólica (NAFLD) representa un importante problema de salud mundial, afectando hasta mil millones de personas. [1] Los estándares de referencia actuales para diagnosticar y medir la NAFLD (biopsia hepática y RM) resultan poco prácticos por diversas razones. La nueva técnica de imágenes con cálculo de atenuación por ultrasonidos podría ser útil en la detección de la NAFLD. El método es no invasivo y puede realizarse en menos de tres min con buena técnica. [2]
Los avances continuos en la tecnología de ultrasonidos permiten a los profesionales sanitarios detectar y clasificar la hepatopatía en etapas más tempranas de su progresión. [3] Las técnicas de ultrasonidos como la elastografía [4] han demostrado su utilidad para cuantificar la fibrosis y la cirrosis, y se ha desarrollado una técnica de ultrasonidos relativamente nueva denominada imágenes con cálculo de atenuación para detectar y cuantificar la grasa hepática en casos de NAFLD.
¿A quiénes afecta la NAFLD?
La imagen con cálculo de atenuación se basa en el principio de la atenuación de ultrasonidos, la medición del nivel de sonido que se absorbe durante su propagación a través del parénquima hepático. Básicamente calcula el coeficiente de atenuación (la tasa de pérdida de amplitud) a medida que el pulso recorre el tejido. La presencia de grasa en el tejido hepático aumenta la atenuación y reduce la amplitud de la señal recibida más que en el tejido hepático comparable sin infiltración de grasa.
El Dr. Barr ha estado obteniendo imágenes con cálculo de atenuación en pacientes cuyos médicos solicitaron pruebas hepáticas diagnósticas. Por lo general, se remite a los pacientes a Southwoods Imaging para determinar la causa del dolor en el cuadrante superior derecho y de pruebas anómalas de la función hepática. El Dr. Barr dice que, en el pasado, solo podía hacer una evaluación cualitativa de la grasa hepática. “Ahora que contamos con una forma de medición cuantitativa de la grasa hepática, nos resultará mucho más fácil permitir que el especialista determine en qué punto del espectro de la NAFLD se ubica el paciente en términos cuantitativos”, afirma.
Para algunos de estos pacientes, los especialistas también solicitan elastografías para obtener una medida de la rigidez hepática. Tanto la imagen con cálculo de atenuación como la elastografía pueden obtenerse durante el mismo examen, con el paciente en la misma posición y utilizando el mismo transductor.
“Necesitamos intervenir en el caso de estas personas antes de que la NAFLD se transforme en NASH (esteatohepatitis no alcohólica), porque una vez alcanzada esa fase, podrían desarrollar cirrosis, carcinoma hepatocelular y/o insuficiencia hepática”, sostiene.
Combinando la cuantificación de grasa hepática mediante imágenes con cálculo de atenuación y la medición de la rigidez hepática por elastografía, la probabilidad de NASH puede evaluarse mejor.
El Dr. Barr enfatiza que el objetivo de las imágenes con cálculo de atenuación no es necesariamente identificar un valor de corte entre la esteatosis leve y moderada, sino observar los cambios entre exploraciones sucesivas.
En total, el centro del Dr. Barr ha utilizado imágenes con cálculo de atenuación en más de 200 pacientes, incluidos más de 100 que participaron en un estudio retrospectivo [8] sobre hepatopatía crónica mediante ultrasonidos multiparamétricos, que abarcó imágenes con cálculo de atenuación y onda transversal. El estudio concluyó que el uso generalizado de las imágenes con cálculo de atenuación entre la población general podría ser muy útil para la detección de hepatopatía crónica avanzada.
“En nuestra práctica, casi el 50 % de los pacientes a los que les hacemos ultrasonidos hepáticos presenta algún grado de infiltración grasa en el hígado”, dice el Dr. Barr. “Combinando la cuantificación de grasa hepática mediante imágenes con cálculo de atenuación y la medición de la rigidez hepática por elastografía, la probabilidad de NASH puede evaluarse mejor”.