A nivel mundial, la enfermedad hepática representa alrededor de dos millones de muertes al año, de las cuales aproximadamente un millón corresponden a la cirrosis y otro millón a la hepatitis viral y al hepatocarcinoma.1 Durante décadas, la biopsia hepática ha sido el método convencional para evaluar la enfermedad y, más recientemente, se ha añadido la fracción de grasa por densidad de protones en RM (RM-PDFF) para medir la grasa hepática. Hoy en día, el ultrasonido ofrece una alternativa no invasiva y accesible a estos métodos.