El ultrasonido tiene importantes ventajas en cuanto a las imágenes vasculares. Ampliamente disponible, fácil de usar y sin radiación ionizante, el ultrasonido ayuda a los profesionales sanitarios a evaluar y monitorizar eficazmente las vasculopatías, lo que permite ofrecer un cuidado excepcional, incluso a pacientes que son difíciles de explorar eficazmente, como aquellos con un IMC alto.